Qué pasa en cada fase TRL, qué suele fallar, y en qué punto consumes más recursos sin saberlo. El framework TRL es universal, pero cómo se aplica en productos industriales físicos es otro juego del que nadie te habla.
El framework TRL no es burocracia académica. Es el lenguaje común que evita que un equipo de I+D, una dirección financiera y un comité de inversión hablen idiomas distintos sobre el mismo proyecto.
El error más caro en producto industrial es el síndrome del "ya casi está". El equipo técnico declara TRL 7 cuando el proyecto está realmente en TRL 5. La consecuencia es que se pide presupuesto para industrializar lo que aún no funciona en entorno relevante, se cierran proveedores, se firman compromisos de entrega. Entre seis y doce meses después, el proyecto vuelve atrás. La pérdida de tiempo es la parte visible. La pérdida de credibilidad interna es la parte cara.
El TRL también es el lenguaje exigido por la financiación pública. CDTI, ACCIÓ, Horizon Europe y el resto de programas piden TRL inicial y final del proyecto. Una declaración incoherente descarta la convocatoria. Una declaración optimista compromete a entregar lo que no se puede. Conocer el TRL real es condición previa para poder pedir dinero con criterio.
Hay una razón estructural por la que los 9 niveles son lineales y no se pueden saltar: cada uno valida algo que el anterior no podía validar. Saltar TRL 5 y 6 (entorno relevante) y pasar de laboratorio directo a fabricación industrial es la causa principal de fracasos en producto físico. Lo que en software se resuelve con un parche, en hardware se resuelve con un molde nuevo, una validación regulatoria nueva, una serie piloto nueva. La linealidad del TRL no es un capricho metodológico. Es disciplina industrial.
Estas tres preguntas te sitúan en uno de cuatro tramos. El resultado te sugiere, sin compromiso, qué agentes de vitamINN tienen más sentido en tu fase actual.
Estás donde más duele: el salto de laboratorio a entorno relevante. Aquí se decide si el producto escala o se queda en demo.